Los Relatos de K. #3

Te vi pasar; y la fragancia de tu piel despedida al caminar despertó mis sentidos… Llevabas ese olor a flores de campo, aroma a pasión.

Mis sentidos se congelaron en el regusto de tu aroma; me quedé pensando lo interesante que sería probar cada poro de tu piel para comprobar si su sabor era tan intenso como tu olor.

Para cuando reaccioné estabas parada en el andén esperando el tren, con maleta en mano me dirigí hacia ti… un nudo en el estómago se hizo de repente, no solía ser tan temerario y menos con una desconocida pero pudo más en mí esa sublevación de los sentidos en mi cerebro que toda razón lógica.

Llegué frente a ti y con cierto dejo de ironía me miraste, vaya manera tuya de impactar que cuando quise decir una palabra mi boca sólo acertó a balbucear… te pregunté la hora, y tú con una amplia sonrisa con labios rojizos y burlones miraste tu muñeca izquierda dándome a saber que faltaba poco para la salida de mi tren. Agradecí como pude tu atención y al dar vuelta para alejarme hacia el lugar en donde había estado minutos antes en vez de desearte un buen viaje lo que salió de mí boca fue un “qué delicioso hueles”.

Una sonora carcajada invadió mis oídos, me voltee hacia ti sonrojándome al darme cuenta que externé mis pensamientos en vez de callarlos. Te mire detenidamente, y mi mano derecha tomó tu cara y volteándola suavemente de lado a lado, te mire detenidamente.

Tu mirada de aprobación no se hizo esperar, fue la primera vez que me reflejé en tus ojos obscuros cual abismo en los que podría perderme fácilmente. Algo en mis entrañas revoloteó… la anticipación de querer estar dentro de tu vientre y saboreando tu cuerpo surgió de la nada, pude observar como tu mirada se oscurecía aún más percibiendo mi deseo.

Tomando tu rostro con mis dos manos prendí tu boca de la mía, sin permitir que correspondieras al beso que te dabas, tu; sorprendida por el hecho solo acertaste a mirarme con los ojos muy abiertos, era tal la persistencia de mis labios que después de unos minutos solo suspiraste, cerraste los ojos y tu cuerpo comenzó a temblar llenándose de pasión y anhelo de mi cuerpo. Un sollozo ahogado salió de tu garganta, solté tu rostro y te tome fuertemente entre mis brazos, de manera tal que casi no podías respirar.

El tren llegó de repente, volviste a mirarme con tu profunda mirada; tome una tarjeta de mi cartera y la puse en tu escote a la par que te decía “llámame” te dirigiste al vagón más cercano sin mirar atrás, y temblorosa aún ************* de mi beso, cerraste tus ojos al sacar lentamente la tarjeta de entre tus senos y en el roce del duro papel volviste a suspirar.

El impacto que cause en tu mente y en tus sentidos fue devastador, mirabas detenidamente la tarjeta que te había dejado y la guardaste en tu cartera. Tu tren se había marchado y estaba arribando el mío.
Ya en casa te pusiste a repasar cada instante cerca de mi cuerpo… tomaste tu cartera y sacaste la tarjeta de presentación que te había dejado y desde tu cama me llamaste.

-“No sé si esperabas mi llamada, soy K, …me besaste en el tren”… dijiste en voz baja, me presenté formalmente a ti, charlamos un poco de vaguedades y quedamos para “tomarnos un café”.

Legó el ansiado momento de nuestro encuentro… yo tan nervioso como estaba salí un poco más temprano, escogí la mesa en que había de esperarte pedí un americano y me dediqué a pensar en lo que pasaría.

No tardaste mucho en llegar… me saludaste de beso en la mejilla y te sentaste frente a mí para charlar… tu aguda mente me hizo admirarte… era la primera vez que una mujer me dejaba mudo con sólo una palabra… te escuchaba tan atento que me absorbí del mundo y sólo estaba pendiente de ti; de vez en cuando te preguntaba algo hasta que me perdí por completo en tu boca pensando cómo sería volver a besarla… te miré a los ojos sin percatarme que habías guardado silencio, me mirabas fijamente y en tus ojos una llama de deseo se encendió a la par que los míos… delineaste mis cejas con tu dedo índice, acariciaste mi mejilla con el dorso de tu mano e hipnóticamente acercaste mi boca a la tuya… un suave beso depositaste en mis labios ansiosos, me tomaste de la mano y pediste que nos fuéramos.

Todo el trayecto al hotel lo hicimos en silencio, de vez en cuando volteabas a verme y me acariciabas; yo solo acertaba a mirarte, a dejarme envolver en ese aroma intenso que enerva mis sentidos y me hace anticipar el momento en tenerte desnuda frente a mí.

Llegamos al hotel, comenzamos a besarnos y lentamente nos desnudamos uno a otro… apreciaste mi cuerpo y el deseo de tus ojos hizo presa de los míos, un fuego intenso nos consumió a tal grado que recorriste mi piel con tus manos, con tus labios… comencé a jugar con las yemas de mis dedos en todo tu cuerpo, a encajar mis manos en tu cabello, en tu espalda, mientras tomaba con mi boca tus pezones y con mi mano tu clítoris… Tu lamiste, jugaste, mordisqueaste mi ser mientras yo solo acertaba a seguirte acariciando por todo el cuerpo; tomaste mi miembro erecto y comenzaste a mover tu mano rítmicamente… sentías como me iba tensando cada vez más.

En un movimiento más bien brusco que pensado te tome ambas manos al nivel de la cabeza y te penetre lentamente… un grito de placer más que un gemido salió de tu garganta y a la par que movías rítmicamente tus caderas contra las mías tu lengua al besarme me poseía hasta el alma.

Jugamos por horas, intercambiando posiciones, palabras, miradas… haciendo que la llama del deseo nos consumiera… pero mientras más intentábamos apagar el fuego más nos encendíamos... esa necesidad el uno del otro cada vez era más intensa, más fiera… me enterraba más profundo en ti y tu me recibías gustosamente, gritando de pasión no contenida queriendo absorberme todo… esas ansias de nuestros cuerpos eran tan fuertes… como si mi alma reconociera a la tuya de historias de vidas pasadas; almas condenadas a amarse eternamente, que cuando se encontraban solo había un final predestinado: unirse irremediablemente sin saciarse nunca del deseo y la pasión.
Pasaron las horas… y apenas recuerdo cómo me vaciaba en tu vientre, en tu boca, en tu cuerpo… una y otra vez llenándote de mí, llevándote al paroxismo de la pasión… embriagando tus sentidos con mi lascivia… llenando de deseo tu mente para entregarte en cuerpo y alma a lo que yo quisiera…

Me he mirado en tus ojos y me envuelvo en tu aroma; en ese abismo al que iré gustoso con las manos atadas, donde no hay tiempo ni espacio, donde las arenas del reloj sólo nos hacen pertenecer el uno al otro a pesar de la vida y la ******… caigo en ese abismo que me lleva de ida y sin retorno al placer de ti!

MM
Published by weedsenberg
5 years ago
Loading...
xHamster is adults only website!

The content available on xHamster may contain pornographic materials.

xHamster is strictly limited to those over 18 or of legal age in your jurisdiction, whichever is greater.

One of our core goals is to help parents restrict access to xHamster for minors, so we have ensured that xHamster is, and remains, fully compliant with the RTA (Restricted to Adults) code. This means that all access to the site can be blocked by simple parental control tools. It is important that responsible parents and guardians take the necessary steps to prevent minors from accessing unsuitable content online, especially age-restricted content.

Anyone with a minor in their household or under their supervision should implement basic parental control protections, including computer hardware and device settings, software installation, or ISP filtering services, to block your minors from accessing inappropriate content.