Empieza la fiesta
Do帽a Milagros le coment贸 que en la fiesta ten铆a que estar dispuesta a que cualquiera se la pod铆a meter d贸nde y cuando fuese necesario y que si ve铆a alg煤n acto de remoloner铆a ser铆a castigada con dureza. Se le azotar铆an las peque帽as g贸nadas con una paleta de madera hasta que se hiciera sus necesidades encima, despu茅s ser铆a empalada por un dildo de treinta cent铆metros de largo que empezaba con un grosor de cinco, pero llegaba hasta los doce.
As铆 que cuando Do帽a Reme la llam贸 con un gesto mientras se colocaba un arn茅s con un consolador de quince cent铆metros la gorda corri贸 hacia ella y se arrodill贸 mientras preguntaba:
--Se帽ora, por favor, puedo chuparlo ante de que me encul茅is.
--Como te gustan tener algo duro dentro, guarrilla.
--S铆, se帽ora, me encanta.
--Anda, te dejo lamerlo, pero cuando te sodomice tienes que pedir que alguien te la meta en la boca mientras te follo.
--Claro que s铆, se帽ora 鈥搑espondi贸 temblorosa por el miedo y la verg眉enza la zorrona.
El consolador era tan grande que no le cab铆a entero, pero do帽a Reme la cogi贸 por las coletas y se lo meti贸 hasta el fondo, haciendo que tuviera arcadas sin resultado de v贸mito.
Al dejar de chupar el dildo Do帽a Reme not贸 las manchas de carm铆n en el latex y dijo que eso era de muy mal gusto y que habr铆a que castigarla por ello.
La gorda empez贸 a lamer las manchas con la lengua, pero Do帽a Reme la quit贸 de un empuj贸n y dijo que despu茅s de follarla le aplicar铆a un divertido correctivo. La zorrona gimi贸 un poco, pero dos bofetones y un gesto de la mano de Do帽a Reme indicaron que era la hora de ser penetrada.
La zorrona se puso de rodillas en el suelo, con el culo en pompa y separando las nalgas con las manos. Nada m谩s notar la punta del dildo record贸 lo que le hab铆a dicho do帽a Reme y mientras notaba dilatarse su culo de forma antinatural, empez贸 a hablar, entre gemidos y grititos de dolor.
--Por favor, que alguien me la meta por delante, por favor, quiero chupar algo, por favor, se帽oras.
Do帽a Olga se coloc贸 su arn茅s con rugosidades y se acerc贸 sonriente a la pobre esclava.
--Tranquila, gorda, que ya voy.
El consolador le entr贸 hasta el fondo de la garganta y entre arcadas lo lam铆a y chupaba con entusiasmo mientras do帽a Reme le daba unas terribles embestidas que golpeaban con brutalidad la pr贸stata de la zorra y la hac铆an tener una simp谩tica erecci贸n.
--Mira que bien se lo pasa 鈥揷oment贸 Do帽a Milagros divertida.
--驴Cambiamos? 鈥損regunt贸 do帽a Reme despu茅s de temblar tras llegar al orgasmo.
--Claro que s铆 鈥搑espondi贸 Do帽a Olga sacando de la boca el enorme y rugoso pene.
El culo de la esclava se relaj贸 un instante y ella resoll贸 como un a****l con un hilo de baba cayendo de su boca.
Un zurriagazo en las g贸nadas y la voz de Olga le hicieron recordar que la tarde acababa de empezar.
--El culo en pompa, puerca.
Cerdita obedeci贸 y se inclin贸 para que Do帽a Olga pudiera apuntar a su ano con el enorme falo, que le meti贸 sin contemplaciones. La dilataci贸n fue tan r谩pida que la pobre sumisa abri贸 la boca en un gemido lastimero que aprovech贸 do帽a Reme para introducirle el consolador manchado de heces. Las arcadas por el asco se mezclaban con los chillidos porque Do帽a Olga la estaba cabalgando sin contemplaciones.
La putilla miraba suplicante a su folladora bucal y entre las arcadas y la enculada algunas l谩grimas empezaron a caer por sus mejillas.
--Est谩 llorando, pobrecita 鈥揹ijo do帽a Reme con cierta compasi贸n.
Pero do帽a Olga le meti贸 la mano por debajo de la falda y toc贸 el pene enjaulado que goteaba sin parar por el frotamiento de la pr贸stata.
--Est谩 gozando como la cerda que es, pero vamos a darle motivos para llorar con raz贸n.
La se帽ora hizo un gesto a dos de las criadas y dijo simplemente:
--Bastinadla. Luego tendr谩 que mam谩rosla para agradecer vuestro trabajo.
La esclava dijo algo, pero sus palabras se perdieron entre arcadas y gemidos.
Cada una de las criadas le quit贸 uno de los zapatos.
--La verdad es que estos mul茅s son comod铆simos 鈥揳punt贸 do帽a Reme.
--Ahorran mucho tiempo para descalzarlas 鈥揷oncluy贸 do帽a Olga, que acto seguido retorci贸 los test铆culos de la doblemente penetrada-- 隆Y t煤, gorda, pon las plantas al aire, que pareces tonta!
La esclava obedeci贸 con los pies temblorosos y antes de que los tuviera colocados do帽a Olga hizo un gesto afirmativo y comenz贸 el tormento.
Los golpes de la ca帽a y el vergajo se alternaban con las embestidas bucales y anales haciendo que el registro de gemidos, gritos, arcadas y s煤plicas inconexas se transformara en un pataleo y un chillido que oblig贸 a las se帽oras a parar un momento la follada para echarse unas risas.
La noche acababa de empezar.