Los relatos de K #5.1
Los Relatos de K.
Bali, paraíso terrenal…
Estábamos sentados en la terraza del hotel esperando el desayuno, platicando de las noticias del día y bromeando uno con el otro. K, como siempre lucia hermosa, portando esa imborrable sonrisa que tanto amo de ella. Tenía puesto un bodysuit blanco semi-trasparente el cual permitía ver su biAini que abrazaba su cuerpo como una segunda piel y solo cubría aquello que más quería yo tener. Ella sabía de sobremanera lo que me gustaba que usara ese traje y jugando conmigo me miraba con ojos de deseo…
Habíamos arribado tarde la noche anterior, después de que nuestro vuelo se había retrasado por más de 2 horas, lo cual nos había dado tiempo para tomarnos unos tragos en el bar del aeropuerto y hablar de las actividades que haríamos una vez en Bali
El primer día nos dedicamos a tomar el sol justo a un lado del bar de la piscina, lo cual nos ayudó a ponernos en un estado sublime. Nadamos en la piscina y jugueteamos a ratos, tocándonos por debajo del agua, excitándonos por estar haciendo cositas en público.
Mentiría si dijera que no estaba en una nube. Esas mariposas en el estómago empezaron a revolotear cuando le propuse a K una cena romántica bajo la luna y con las olas del mar de fondo. Y ella no podía contener su alegría de saber que esta semana estaría llena de aventura y sexo y más sexo
La estaba esperando en el lugar más romántico del mundo. El sol no tardaba en ponerse y ya había colocado sobre la arena una manta rodeada de velas y flores hermosas y había hecho planes para que nos sirvieran una deliciosa cena ahí mismo.
En cuanto vi acercarse a K, se me iluminó la acara y la recibí tomándola por la cintura y dándole un largo y cálido beso. A esas horas la playa estaba vacía y no había nada ni nadie que pudiera interrumpir la que, según parecía, sería la velada perfecta.
Cuando acabamos de cenar, ya era totalmente de noche despedimos con una enorme sonrisa a el equipo de servicio y nos recostamos sobre la arena y nos quedamos en silencio, escuchando el suave murmullo del mar y los últimos destellos de color se iban desvaneciendo para dar paso a las estrellas y una hermosa luna, grande y llena abrace a K y ella apoyó su cabeza sobre mi pecho...
Sentí como su cuerpo se revolvía al mismo momento que se arrimó más a mí, presionándose sobre mi pierna. Como si de un acuerdo se tratara, ambos buscamos los labios del otro. Nos fundimos en un beso largo, lento y muy húmedo, La toque por encima de su ropa mientras la respiración agitada de ella me indicaba que no me detuviera.
El vestido playero de K quedó reducido al mínimo cunado tire de los nudos en los tirantes hacia abajo cayo el vestido y me acerque sus pechos descubiertos besándolos lentamente y jugando con sus pezones con delicadeza mientras ella se presionaba contra mi
Ella desabrochó los cordones de mi pantalón de manta y empezó a acariciar mi pene. Yo le susurraba que estaba muy excitado y no sabía si aguantaría mucho. Ella solo sonrió pícaramente y se puso de rodillas y tomo mi miembro en su boca. Mientras me la chupaba levantaba la vista para mirarme a los ojos. Yo solo me agarraba con fuerza a la manta, como si eso pudiera alejarme aunque fuese un segundo más el orgasmo.
Después de que me volvió loco con su boca… su lengua….. uffff, casi me hace explotar! Volvimos a besarnos, pero ahora con un hambre casi a****l dejándonos súper calientes. K se apartó la tanga y se montó arriba de mí. Un leve empujón y podía sentir como mi pene se deslizaba lentamente dentro de ella inundando todo su interior.
La penetre hasta el final y nos mantuvimos así, sin movernos por unos segundos, en ese momento ella comenzó a gemir al mismo tiempo que sentí como sus músculos se tensaban en un fantástico e intenso orgasmo.
Lo hicimos así por unos minutos cuando decidí voltearla para que se pusiera de rodilla y la penetre al principio con un movimiento lento y profundo, a ratos acelerando el ritmo para después ir lento de nuevo. A ella le encantaba cuando se lo hacía de esa manera Ella masajeaba su clítoris mientras yo la penetraba cada vez más rápido y fuerte … más y más hasta que nos venimos al mismo tiempo en un mar de increíbles sensaciones y emociones que solo juntos podíamos sentir. Quedamos rendidos y inmóviles un rato, tirados sobre la manta lo único que escuchaba era sus suspiros y las olas del mar.
Estuvimos así un buen rato, hasta que nos volvimos a besar mientras nos mirábamos profundamente a los ojos sabiendo el uno y el otro que lo que teníamos era mágico… único!
Nuestro primer día en este paraíso solo sirvió para corroborar lo que ambos sabíamos, que estábamos destinados a estar juntos, que el universo había conspirado a nuestro favor, y que los días que restaban prometían algo inolvidable
M.M.
Bali, paraíso terrenal…
Estábamos sentados en la terraza del hotel esperando el desayuno, platicando de las noticias del día y bromeando uno con el otro. K, como siempre lucia hermosa, portando esa imborrable sonrisa que tanto amo de ella. Tenía puesto un bodysuit blanco semi-trasparente el cual permitía ver su biAini que abrazaba su cuerpo como una segunda piel y solo cubría aquello que más quería yo tener. Ella sabía de sobremanera lo que me gustaba que usara ese traje y jugando conmigo me miraba con ojos de deseo…
Habíamos arribado tarde la noche anterior, después de que nuestro vuelo se había retrasado por más de 2 horas, lo cual nos había dado tiempo para tomarnos unos tragos en el bar del aeropuerto y hablar de las actividades que haríamos una vez en Bali
El primer día nos dedicamos a tomar el sol justo a un lado del bar de la piscina, lo cual nos ayudó a ponernos en un estado sublime. Nadamos en la piscina y jugueteamos a ratos, tocándonos por debajo del agua, excitándonos por estar haciendo cositas en público.
Mentiría si dijera que no estaba en una nube. Esas mariposas en el estómago empezaron a revolotear cuando le propuse a K una cena romántica bajo la luna y con las olas del mar de fondo. Y ella no podía contener su alegría de saber que esta semana estaría llena de aventura y sexo y más sexo
La estaba esperando en el lugar más romántico del mundo. El sol no tardaba en ponerse y ya había colocado sobre la arena una manta rodeada de velas y flores hermosas y había hecho planes para que nos sirvieran una deliciosa cena ahí mismo.
En cuanto vi acercarse a K, se me iluminó la acara y la recibí tomándola por la cintura y dándole un largo y cálido beso. A esas horas la playa estaba vacía y no había nada ni nadie que pudiera interrumpir la que, según parecía, sería la velada perfecta.
Cuando acabamos de cenar, ya era totalmente de noche despedimos con una enorme sonrisa a el equipo de servicio y nos recostamos sobre la arena y nos quedamos en silencio, escuchando el suave murmullo del mar y los últimos destellos de color se iban desvaneciendo para dar paso a las estrellas y una hermosa luna, grande y llena abrace a K y ella apoyó su cabeza sobre mi pecho...
Sentí como su cuerpo se revolvía al mismo momento que se arrimó más a mí, presionándose sobre mi pierna. Como si de un acuerdo se tratara, ambos buscamos los labios del otro. Nos fundimos en un beso largo, lento y muy húmedo, La toque por encima de su ropa mientras la respiración agitada de ella me indicaba que no me detuviera.
El vestido playero de K quedó reducido al mínimo cunado tire de los nudos en los tirantes hacia abajo cayo el vestido y me acerque sus pechos descubiertos besándolos lentamente y jugando con sus pezones con delicadeza mientras ella se presionaba contra mi
Ella desabrochó los cordones de mi pantalón de manta y empezó a acariciar mi pene. Yo le susurraba que estaba muy excitado y no sabía si aguantaría mucho. Ella solo sonrió pícaramente y se puso de rodillas y tomo mi miembro en su boca. Mientras me la chupaba levantaba la vista para mirarme a los ojos. Yo solo me agarraba con fuerza a la manta, como si eso pudiera alejarme aunque fuese un segundo más el orgasmo.
Después de que me volvió loco con su boca… su lengua….. uffff, casi me hace explotar! Volvimos a besarnos, pero ahora con un hambre casi a****l dejándonos súper calientes. K se apartó la tanga y se montó arriba de mí. Un leve empujón y podía sentir como mi pene se deslizaba lentamente dentro de ella inundando todo su interior.
La penetre hasta el final y nos mantuvimos así, sin movernos por unos segundos, en ese momento ella comenzó a gemir al mismo tiempo que sentí como sus músculos se tensaban en un fantástico e intenso orgasmo.
Lo hicimos así por unos minutos cuando decidí voltearla para que se pusiera de rodilla y la penetre al principio con un movimiento lento y profundo, a ratos acelerando el ritmo para después ir lento de nuevo. A ella le encantaba cuando se lo hacía de esa manera Ella masajeaba su clítoris mientras yo la penetraba cada vez más rápido y fuerte … más y más hasta que nos venimos al mismo tiempo en un mar de increíbles sensaciones y emociones que solo juntos podíamos sentir. Quedamos rendidos y inmóviles un rato, tirados sobre la manta lo único que escuchaba era sus suspiros y las olas del mar.
Estuvimos así un buen rato, hasta que nos volvimos a besar mientras nos mirábamos profundamente a los ojos sabiendo el uno y el otro que lo que teníamos era mágico… único!
Nuestro primer día en este paraíso solo sirvió para corroborar lo que ambos sabíamos, que estábamos destinados a estar juntos, que el universo había conspirado a nuestro favor, y que los días que restaban prometían algo inolvidable
M.M.
5 years ago