Mi primera experiencia como Glenda
Al cabo de una semana quedamos para comer en una zona comercial de la ciudad a la entrada del parking, David me esperaba en su coche nos saludamos y fuimos a aparcar por separado y quedamos en una plaza del centro comercial; volvimos a encontrarnos y buscamos un restaurante para comer. En realidad fue más fácil de lo que esperaba, parecía que nos conocíamos de hace tiempo, ninguno de los dos parecíamos cortados; yo vestía normal, es decir vaquero super gastado y polo de color azul, de calzado, unos de tipo Julio Iglesias, para ir sin calcetines; por su parte David, se le veía bastante normal, mas bien austero, en fin comimos, hablamos, reímos, etc, etc y durante charla salió el ir a tomar un café después a mi casa y echar un vistazo a mis cintas amateurs, grabadas por mí y a mi colección de fotos guarras, tomadas también por mi.
Llegamos a casa con un calor infernal, pero por suerte hacia pocos días me habían instalado el aire acondicionado, de no ser así no podríamos resistir aquel calor; serví unas copas, le enseñé un poco la casa por encima y nos acomodamos a visualizar mis videos, David empezó a halagarme y a decirme lo bien rodado y lo guapa que estaba en la película, mientras yo iba y venia trayendo fotos para enseñárselas; una de las veces, que yo estaba sentada en un sofá distinto al del, me dijo que mirásemos las fotos juntos y que me sentase a su lado, entre foto y foto David se empezaba a poner cachondo, pense que era el momento de entrar en acción y le pregunte si le gustaría verme con él ultimo vestido que me había comprado, el no dudo y me contesto con un… claro, que me hizo levantar del sofá de un salto. Fui a mi cuarto me quité la ropa que llevaba y comencé a transformarme en la caliente y zorra Glenda; un minúsculo tanguita que apenas podía retener mi excitado "clítoris" unas sandalias altísimas que dejaban ver mis perfiladas uñas de mis pies perfectamente pintadas en un color oro y el vestido que estrenaba para la ocasión, un ajustadísimo y sexy vestido de finos tirantes en color rosa fuerte que se arrapaba a mi cuerpo como si fuera mi misma piel, me maquillé un poco ya que con el bronceado de mi piel el atractivo salía sin necesidad de potingues, todo mi cuerpo por igual estaba dorado y suave ya que el mismo día por la mañana me había rasurado totalmente, aunque la verdad es que no tengo demasiado problema de vello; bien, sin mas aparecí en el salón y me lucí delante del boquiabierto de David, me senté a su lado y el no paró de halagarme y decirme lo buenísima que estaba, empezó a palpar primero mi espalda para ir bajando hasta mi culo, tiró del vestido para dejar mi trasero al descubierto y colocó su mano sobre mis nalgas y entre un suspiro de placer, oí un que suave que está, refiriéndose a mi moldeado y terso trasero;
David me pidió que pusiese música y que bailase para él, como si fuera una putita de discoteca, bajé ventanas, puse el aire acondicionado a tope y puse un compacto de música disco, me exhibía y contoneaba como una zorra en época de celo delante de David, que no tardó en levantarse y comenzó a sobarme sin parar, yo sin pensármelo dos veces, me arrodillé y desabroché sus vaqueros bajé los slips y me encontré con lo que tanto ansiaba una enorme y jugosa polla que chupé, lamí y succioné con vicio; el aparato de David estaba a punto de reventar, me hizo levantar y me puso en pompa encima de la mesa del comedor, arremangó el vestido, separó el tanga y embistió su miembro dirigiéndolo hacia mi culo; yo, tuve que frenarlo e ir a buscar un condón, ya se sabe con las prisas una no piensa en ciertas cosas, bueno fueron dos, ya que el primero y ante tanta excitación el preservativo reventó; una vez enfundada su polla y con mi culo en pompa, me penetró primero con cierta brusquedad, que la verdad me hacía sentir todavía mas zorra, pero poco a poco el rabo de David se hacía un hueco en mi estrecho "chochito".
De esa posición pasamos al sofá donde primero se la volví a chupar antes de follarme de nuevo, las embestidas de David hacían estremecer todo mi cuerpo, cambiamos de nuevo de posición y esta vez abrí mis piernas de cara a David para que mientras me follase pudiese pellizcar sus pezones y apretar sus tetas; ohh..dioss como sentía aquel rabo entrar por mi culo; me estiré en el suelo y David comenzó a masturbarse encima mío observando como me retorcía como una perra viciosa esperando ser regada por su leche, que tardó en llegar pero cuando llegó empapó mi cuerpo y pude también saborear las ultimas gotas que colgaban de su polla. Fue maravilloso y sobre todo excitante; David se dio una ducha se tomó un refresco y….se fue.