Cuando amanecĂ, me encontrĂ© en la más absoluta de las calmas que jamás podĂa haber imaginado, dudĂ© por un momento que todo hubiera sido un sueño, que todo fuera un fantasĂa, una de esas maravillosas malas pasadas que la mente te juega, pero al cabo de unos instantes pude constatar que en aquella habitaciĂłn habĂan muchos detalles que me decĂan que aquella noche habĂa sido real. Mi armario estaba ordenado con mi ropa, las toallas estaban en su sitio y junto al telĂ©fono habĂa una nota en la que habĂa anotado un nĂşmero de telĂ©fono con un nombre:
Gina (posdata, me gusto mucho más en persona)
Aq
Read more